LA IA YA HA LLEGADO A LOS DESPACHOS. ¿Y AHORA QUÉ?

 

Reflexión desde 45 años de experiencia en asesoría empresarial


 

Después de más de 45 años trabajando en el mundo de la asesoría empresarial, he vivido muchos cambios.

Cambios fiscales, laborales, tecnológicos, crisis económicas, nuevas formas de trabajar…

Pero probablemente pocos se estén produciendo a la velocidad con la que está avanzando la Inteligencia Artificial.

Y no hablo del futuro.

Está ocurriendo ahora.

Cada vez son más los clientes que utilizan herramientas de IA para consultar cuestiones fiscales, redactar contratos, preparar recursos, analizar documentos o buscar soluciones a problemas de su empresa.

Algunos llegan incluso al despacho con la respuesta preparada.

Y esto, lejos de molestarme, creo que debe hacernos reflexionar a quienes nos dedicamos profesionalmente al asesoramiento.

Porque la IA hace muchas cosas extraordinariamente bien.

Calcula, redacta borradores, resume documentos, compara información, detecta errores y permite realizar en minutos trabajos que antes podían necesitar horas.

Negarlo sería absurdo.

Nosotros mismos la utilizamos.

La estamos incorporando progresivamente a nuestra forma de trabajar porque creemos que puede ayudarnos a ser más eficientes y dedicar menos tiempo a tareas repetitivas.

Pero utilizar una herramienta y saber qué hacer con el resultado que proporciona son cosas muy diferentes.

LA IA PUEDE DECIRTE QUÉ DICE LA LEY.
EL ASESOR DEBE AYUDARTE A DECIDIR QUÉ HACER CON ELLA.

Ahí está, en mi opinión, el verdadero cambio que está viviendo nuestra profesión.

Durante muchos años una parte importante del trabajo de las asesorías ha consistido en calcular, confeccionar documentos, presentar impuestos, realizar trámites y cumplir obligaciones.

Una buena parte de ese trabajo se automatizará.

Y probablemente sea positivo que así sea.

Porque nos obligará a concentrarnos precisamente en aquello donde un buen asesor aporta más valor.

Cuando alguien crea una empresa, por ejemplo, no basta con preguntarle a una IA qué tipo de sociedad debe constituir.

Hay que entender qué negocio quiere construir, quiénes serán sus socios, cómo se financiará, qué riesgos existen, qué patrimonio conviene proteger y qué puede suceder dentro de cinco o diez años.

Un asesor con experiencia puede detectar aquello que el emprendedor todavía no sabe que no sabe.

Puede anticipar problemas entre socios antes de que aparezcan y adaptar la estructura empresarial al proyecto real.

Lo mismo ocurre durante la vida de una empresa.

Un profesional no debería limitarse a presentar impuestos.

Debe ser capaz de leer el negocio que existe detrás de los números.

Y todavía resulta más evidente cuando llegan las decisiones difíciles.

Una negociación bancaria. La entrada de un inversor. Un conflicto entre socios. La negociación de un contrato importante. Una reestructuración. La venta de la empresa. O decidir entre vender, liquidar o preparar una sucesión familiar.

En esos momentos no basta con obtener una respuesta técnicamente correcta.

Hay que valorar personas, intereses, riesgos, consecuencias y alternativas. Hay que negociar, escuchar y, algunas veces, decirle al cliente algo que quizá no esperaba escuchar.

Y ahí es donde creo que está el futuro de nuestra profesión.

LA IA APORTA EFICIENCIA.
EL BUEN ASESOR APORTA CRITERIO, EXPERIENCIA Y CONFIANZA.

Por eso no creo que debamos competir contra la Inteligencia Artificial.

Debemos aprender a trabajar con ella.

Utilizarla para eliminar tareas repetitivas, mejorar nuestros análisis y disponer de más tiempo para aquello que realmente necesita el empresario: pensar, anticipar, decidir y acompañar.

Quizá la IA no esté acabando con la profesión de asesor.

Quizá esté haciendo algo mucho más interesante:

obligándonos a volver a ser verdaderos asesores.

Porque, al final, un empresario no debería pagar únicamente para que alguien le haga correctamente los números.

Debería pagar para tener a su lado a alguien con experiencia, conocimiento y criterio que le ayude a decidir qué le conviene hacer.

Y después de 45 años trabajando junto a empresarios, sigo pensando que esa parte de nuestra profesión tiene mucho futuro.

 

José Piera
PIERA Asesorías y Servicios

No solo entendemos de números. Entendemos de personas.

www.asesoriapiera.com

45 años ayudando a tomar mejores decisiones

 

No solo entendemos de números. Entendemos de personas.




Desde 1980, en PIERA Asesorías y Servicios acompañamos a empresarios, autónomos, profesionales y familias en la gestión, crecimiento y protección de sus negocios y de su patrimonio.
Durante estos 45 años hemos vivido junto a nuestros clientes momentos de crecimiento, cambios generacionales, nuevos proyectos, dificultades económicas y decisiones que han marcado el futuro de sus empresas.
Y esa experiencia nos ha enseñado algo importante:
un buen asesor no está únicamente para presentar impuestos, confeccionar nóminas o cumplir obligaciones administrativas.
Está para escuchar, anticiparse a los problemas, aportar conocimiento y ayudar a tomar mejores decisiones.
Por eso entendemos la asesoría como una relación de confianza a largo plazo.
Queremos conocer al empresario, su negocio, sus proyectos y sus preocupaciones. Solo así podemos ofrecer una visión global y coordinar las distintas áreas que afectan a una empresa o a un patrimonio: fiscal, contable, laboral, mercantil, jurídica y financiera.
Nuestro objetivo es sencillo:
que nuestros clientes puedan tomar decisiones con mayor información, seguridad y tranquilidad.
Contamos con un equipo de profesionales especializados y con una red de colaboradores que nos permite abordar cada asunto desde una perspectiva integral.
Pero hay algo que consideramos todavía más importante que el conocimiento técnico:
estar cerca cuando el cliente nos necesita.
Porque detrás de cada empresa hay personas que arriesgan, crean empleo, invierten, tienen proyectos y toman decisiones.
Y detrás de esas decisiones creemos que debe haber un asesor de confianza.
PIERA Asesorías y Servicios

Desde 1980, al lado de empresarios, profesionales y familias.


No solo entendemos de números. Entendemos de personas.

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NOS FALTAN EMPRESARIOS ?

¿SE CREAN MUCHAS EMPRESAS… PERO NOS FALTAN EMPRESARIOS?

Hoy me hago esta pregunta.

Continuamente leemos noticias sobre el aumento en la creación de sociedades, nuevas altas de autónomos y personas que deciden emprender.

Y, sin embargo, cuando miramos a nuestro alrededor, cada vez escuchamos con mayor frecuencia:

«No encuentro un buen carpintero.»
«Necesito un electricista y están todos saturados.»
«No encuentro albañiles.»
«Este profesional se jubila y nadie continúa el negocio.»

Entonces, ¿qué está pasando?

Quizás el problema no sea solamente crear empresas, sino conseguir que esas empresas sobrevivan, se consoliden, crezcan y algún día puedan transmitirse a una nueva generación.

Constituir una sociedad o darse de alta como autónomo es relativamente sencillo.

Ser empresario es otra cosa.

Un buen profesional conoce perfectamente su oficio, pero además tiene que aprender a presupuestar, calcular costes, fijar precios, financiar inversiones, controlar la tesorería, contratar trabajadores, cobrar de sus clientes, pagar impuestos, cumplir cada vez más obligaciones administrativas y, después de todo eso, obtener una rentabilidad que compense las horas trabajadas, el capital invertido y el riesgo asumido.

Y no siempre enseñamos esa parte.

Se puede ser un magnífico electricista, carpintero, albañil, mecánico o instalador y, sin embargo, necesitar ayuda para convertirse en empresario.

Quizás durante demasiados años hemos insistido en hablar de emprendimiento, cuando deberíamos hablar mucho más de empresa.

Emprender es comenzar.

Lo verdaderamente difícil es continuar.

Desde ASESORÍA PIERA llevamos muchos años acompañando a empresarios, profesionales y autónomos. Y esa experiencia nos ha enseñado que una asesoría no debería limitarse a presentar impuestos, confeccionar nóminas o llevar una contabilidad.

Queremos estar al lado del empresario también cuando tiene que tomar decisiones.

Analizar una idea.
Estudiar su viabilidad.
Preparar un plan económico.
Calcular cuánto necesita facturar.
Buscar financiación.
Decidir cuándo contratar.
Ayudarle a crecer.
Y también decirle, cuando sea necesario, que determinados números no salen.

Eso es lo que entendemos por ser una ASESORÍA DE CONFIANZA.

Pero queremos ir un poco más lejos.

En determinados proyectos empresariales que consideremos sólidos, viables y con posibilidades de crecimiento, ASESORÍA PIERA también está dispuesta a estudiar su participación como Business Angel, aportando no solamente capital, sino algo que muchas veces puede ser todavía más importante:

experiencia, acompañamiento, contactos y criterio empresarial.

Porque posiblemente no necesitemos crear empresas que duren dos años.

Necesitamos ayudar a crear buenas empresas que duren generaciones.

Y quizá haya llegado el momento de volver a prestigiar algo que nunca debió perderlo:

ser un buen profesional, tener un oficio y convertirlo en una buena empresa.

En septiembre volvemos con esa ilusión.

ASESORÍA PIERA
Asesores de confianza. Al lado de quienes quieren crear, consolidar y hacer crecer su empresa.
www.asesoriapiera.com

 

¿Buscas un asesor que no se limite a presentar impuestos?

 

En PIERA Asesorías acompañamos a empresarios, autónomos y profesionales durante todas las etapas de su negocio.

Nuestro trabajo consiste en anticiparnos a los problemas antes de que aparezcan.

Fiscal

Contable

Laboral

Mercantil

Planificación patrimonial

Creemos en un asesoramiento cercano, profesional y basado en la confianza.

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El Supremo aclara cuándo un autónomo con ingresos bajos debe darse de alta en RETA

 

El Tribunal Supremo vuelve a ordenar un debate que afecta a miles de autónomos y pensionistas con ingresos reducidos. En una reciente sentencia, aclara cómo se valora la habitualidad y cuándo un ingreso inferior al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) exime realmente del alta.

En ocasiones, las normas parecen avanzarse en silencio, sin estridencias, hasta que una sentencia las pone de nuevo bajo el foco. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con la cuestión de si un trabajador por cuenta propia -en especial quienes compatibilizan su pensión con pequeños ingresos- debe o no darse de alta en el RETA cuando su actividad genera ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

El Tribunal Supremo (TS), en su sentencia de julio de 2025, vuelve a ordenar el debate y deja varios mensajes muy claros que conviene tener presentes.

1. Ingresos por debajo del SMI: ¿eximen del alta?

El Supremo explica que, en general, tener ingresos bajos no borra por sí mismo la habitualidad. Es decir, no se puede afirmar que una actividad deja de ser habitual simplemente porque no supera el SMI.

El tribunal recuerda algo que muchas veces olvidamos: la habitualidad no es una cifra, es un comportamiento. No se mide solo por el resultado económico, sino por cómo se desarrolla el trabajo: continuidad, intención, organización y cierta vocación de actividad económica.

  • Atención. Si usted realiza un trabajo de forma continuada -aunque sea modesto-, este primer criterio puede afectarle. No se fíe únicamente del nivel de ingresos.

2. El matiz decisivo: cuando el autónomo es pensionista

Aquí es donde la sentencia introduce una línea divisoria muy clara. Para un pensionista que realiza pequeños trabajos por cuenta propia, el SMI sí se convierte en una frontera real.

El artículo 213.4 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) es explícito:

  • Si los ingresos anuales netos no superan el SMI, el pensionista no debe cotizar, y si no debe cotizar, no procede el alta.
  • Y, al no existir obligación de cotizar, el propio mecanismo jurídico conduce a que la actividad queda fuera del RETA en estos casos.

Este punto es especialmente relevante para quienes realizan actividades puntuales o complementarias después de jubilarse.

  • Atención. Si es pensionista y obtiene ingresos pequeños (siempre netos), revise si realmente está obligado a permanecer de alta. Podría no ser necesario.

3. Cómo deben calcularse los ingresos: siempre netos

El Supremo se detiene en un detalle que la propia Administración había interpretado de manera distinta: la comparación con el SMI debe realizarse sobre ingresos netos, nunca sobre los brutos.

Es decir, se descuentan los gastos necesarios de la actividad. Es coherente con la lógica del IRPF y evita una distorsión evidente: nadie vive de su facturación, sino de lo que queda después de cubrir los costes.

  • Atención. Si está calculando el límite con cifras brutas, puede estar sobreestimando su obligación. Los gastos deducibles cuentan... y mucho.

4. Qué doctrina queda fijada tras la sentencia

El Tribunal consolida definitivamente tres ideas:

  1. Ingresos inferiores al SMI no son un motivo automático para negar la habitualidad, salvo en el caso de pensionistas.
  2. Para pensionistas, si los ingresos netos anuales no superan el SMI, la regla es clara:              
    1. No hay obligación de cotizar
    2. No procede el alta en RETA
  3. El cálculo de ingresos debe hacerse en términos netos, conforme a la normativa fiscal.

Esta última precisión despeja una discusión que llevaba años generando inseguridad jurídica.

  • Atención. Si desarrolla una actividad secundaria o complementaria, revise cómo está calculando sus ingresos. Una sola cifra mal interpretada puede suponer una alta indebida... o una baja incorrecta.

Si tiene dudas sobre su caso concreto, o si necesita revisar su situación de alta en RETA para evitar problemas futuros con la Seguridad Social, estamos a su disposición para revisarlo con detalle.

Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.

Un cordial saludo,

www.asesoriapiera.com